Terror

Manchas En El Cielo.

person Sic Wig

Manchas En El Cielo.

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Era la isla más marginada del planeta más solitario. Sucedian los tiempos tristes en los que la melancolía arropaba las miserables almas que el viento echaba a deambular entre el cadáver de lo que alguna vez fue un bosque furtivo. Los árboles habían sido masacrados por los castores causando un daño irreversible en el ecosistema trayendo inundaciones y demas problemas que la deforestacion desmedida acarrea. Un solo pueblo quedo en la isla, lago muerto. Nombrado así por el inherte charco sobre el que fue erguida. Y en las exiliantes alturas del asentamiento refugiado en su propio edén yacia Abadon. Era una húmeda y melancólica mañana cuando sofocado por la catatónica soledad que él mismo se había forjado, Abadon despertó. Cuando pudo incorporarse y calmar su respiración bebió un despreocupado sorbo de su veneno, una mezcla de hierbas, hongos y vino que lo ayudarían a sobrellevar el día plagado de malos pensamientos que le aguardaba. Envolvió su raquítico cuerpo en tristes arapos grisáceos y salió de su choza en la montaña para atravesar el cadáver de un bosque muerto y así llegar a su lugar de meditación, un cabo lúgubre al pie de la laguna negra. Allí esperaba algún día encontrar la fuerza de voluntad suficiente para abrazar su propio ocaso, terminar con su vida, la cual había sido tortuosa y miserable desde su concepción. Su madre fue la bruja del pueblo quien lo entregaba y usaba como sacrificio para según ella obtener conocimientos y habilidades más allá de este plano. De su padre nunca se supo nada pero se decía entre los viejos que era el mismo demonio. Cuando lo encontraron su cuerpo era una hoja de papiro maltratada. Su mente padecía cicatrices qué jamás se curarian. Abadon fue rescatado cuando los vecinos al pie de la montaña donde habitaba la bruja advirtieron a las autoridades de gritos agonicos que parecían desgarrar la garganta que los emitia. Su madre yacía muerta con una expresion de terror absoluto pero sin una causa visible y el niño en silencio, mutilado pero vivo. Su piel ultrajada pero con ojos serenos como los de los veteranos de guerra que vivieron las mas atroces calamidades. 

Abadon creció en el orfanato de la iglesia pero huyó en su adolescencia a las montañas luego de accidentalmente matar a la única persona que alguna vez lo amó. Pues la joven que conoció y le otorgó sus pocos momentos de alegría decidió entregarse a él en la flor de su juventud. Lo que ninguno sabía era que la sangre de Abadon estaba sucia. Padecía una rara enfermedad que fue contagiada a la muchacha justo en el momento que ambos perdieron sus inocencias. Esto hizo que la muchacha muriera agonizando en un terrible dolor debido a que los fluidos de abadon la quemaron por dentro. El pueblo culpó a abadon y este huyó al monte a la antigua choza ceremonial de su madre. Nadie se atrevió a buscarlo y el nunca se atrevió a bajar de nuevo. Con el tiempo se asentó ahí y si bien el pueblo le temía igual acudian a él para solicitar trabajos de magia negra, Amarres y demás conjuros malintencionados. Se le pagaba con vinos o drogas pues abadon no necesitaba nada más ya que cultivaba su comida. Todo esto se repetía en su mente día y noche y a causa de ello bebía su veneno.. para poder diluir un poco esas tortuosas memorias. 

Mientras buscaba determinación notó una nube sobre el lago que no se movía a comparación de las que fluían a su alrededor. Este la miró y logró sentirse observado por la nube, la cual se posaba compadeciente sobre él. De pronto un recuerdo enterrado ocupó su mente, su madre bañándolo en ese mismo lago cuando él era solo un bebé. Esta imagen se materializó frente a Abadon y este corrió hacia el lago buscando alcanzar la memoria, pero al llegar esta visión se difuminó y desapareció. Así Abadon en el lago levantó su mirada hacia la nube y sin mover los labios preguntó: por qué te importa mi sufrimiento? 

Luego de un funesto momento la nube contestó: cómo podés atribuir tus alucinaciones a mi y no a tu corroída mente?

A lo que Abadon contestó: me odio demasiado para permitirme pensamientos placenteros. Mis alucinaciones son una tortura constante y un recordatorio de lo nocivo que soy para los demás... incluso para mí mismo. Nací condenado a la oscuridad como lo hace un agujero negro. 

La nube le contesto: tu sufrimiento es algo único y hermoso en su propia manera, Puro como tu sangre. Vagué mucho tiempo por las estrellas buscándolo y ahora que lo encontré no puedo más que extasiarme. Era esperable que la persona más miserable floreciera en este triste pueblo sobre esta agónica isla en este solitario mundo. Vengo a ofrecerte algo que solo vos podés aceptar. Conocimientos que van más allá de lo que algún ser sintiente podría comprender. Solo una mente tan corroída por las sustancias y malas vivencias como la tuya podría soportarlo. Si aceptás no hay marcha atrás. Podés seguir este camino de miseria hasta que tu cuerpo se marchite y morir en la nada absoluta. O podes hacer de tu miseria tu profesión y así pararte por encima de los demás hombres. Aunque debo advertirte sin embargo que estos conocimientos vienen con un precio.

Abadon lo meditó por unos segundos antes de asentir con la cabeza. Que podía ser peor que la tortura constante?

La nube advirtió a Abadon qué esa noche sus pesadillas serían aún peores ya que en sus sueños se le darían los conocimientos prometidos. Fue así como esa noche se retorció y gritó empujando todos los limites que su cuerpo podía llegar a poseer. Sus huesos crujían como arboles viejos. Su piel roja hervía en fiebre y sus dientes se rompieron por la presion del bruxismo. Venas hinchadas y llagas abiertas nacían supurando fluidos. Vió el principio y el fin de todo. La alegría que jamás tendría y el dolor de todos los seres sintientes. Lo que se le había negado y a lo que se le había condenado. Desde el pueblo escucharon los gritos que bañaban la noche brumosa y al otro día unos feligreses decidieron ir a ver que había sido del brujo pero, no por él, sino preocupados por que él estuviera lastimando a alguien. Así llegaron a la choza de abadon y al acercarse a su puerta un grito afónico del interior los hizo detenerse. La puerta se abrió y de la penumbrosa oscuridad de su interior se asomó el brujo. Su boca sangraba cocida con hilo rojo y sus ojos eran un abismo insondable. Torcido y envuelto en sus sucias prendas observo a quienes lo observaban. Estos le preguntaron si se hallaba bien. Pero Abadon no respondió. El tono se puso más serio y cuando le preguntaron si había lastimado a alguien el brujo sonrió, estirando los tajos qué la aguja había formado en su boca dejando entrever dientes rotos formando una sonrisa retorcida. Cuando éstos se avalanzaron hacia él debido a que no respondia sus cuestionamientos, Abadon reacciono escupiendo una mezcla de saliva y sangre en sus caras lo que quemó sus pieles y ojos haciendolos escapar. 5 hombres habían sido alcanzados por la sangre sucia de Abadon y fueron estos mismos quienes esa misma noche se retorcieron en agonía mientras tenían los más horridos sueños pues habian heredado una pizca del conocimiento prohibido. Al día siguiente estos mismos estaban en la choza de Abadon pero esta vez con su total disposición hacia él. Se habían vuelto sus súbditos y quienes harían cumplir y transmitir su palabra. Un culto se formó alrededor del brujo mudo y sus conocimientos los cuales se transmitían a través de su sangre sucia. El pueblo miraba con miedo los rituales que alumbraban las montañas en la noche. La gente del pueblo ya no dormía. La idea del culto y el hecho de que todos comenzaron a denotar la nube que yacía inmobil sobre el lago los torturaba indirectamente. Les costaba conciliar el sueño y cuando lo hacían imágenes horribles inundaban sus mentes. Fue entonces que la noche roja ocurrió. Abadon decidió convertirse en rey de una vez por todas. Sus seguidores quienes se denominaban "el club de los destructores" volcaron sangre del brujo mudo en el suministro de agua del pueblo. Lo que siguió a eso fue un delirio masivo. Una sinfonía retorcida. Todo el pueblo en gritos sumido en el cáos. Ojos arrancados y lenguas cortadas. Sangre en las calles y violenta resistencia a las respuestas de preguntas que nadie quería hacerse. Quienes no sobrevivían a las imágenes que su mente les mostraba terminaban por quitarse la vida. Pero quienes sobrevivieron solo vivían para el Rey Abadon, quien los alimentaba con malos pensamientos. Eventualmente el cáos cesó y la calma reinó. Todos los niños fueron sacrificados. No fue un acto de violencia malintencionada. Solo se buscaba ahorrarles la miseria que se cerniria sobre el pueblo. Fue misericordia ante los más puros. Una misericordia que Abadon hubiera deseado se le otorgará a él. Nadie volvio a sonreir en la comunidad pero ésta se volvio armónica y funcional. Todos a merced de su Rey. Así con su reino terrenal erguido, contemplando la imagen de un pueblo doblegado por la locura, Abadon se dirigió a la laguna negra a visitar al mensajero de las estrellas. Allí la nube le comentó el verdadero propósito de su ofrenda al Rey. El gran precio que conllevaba el inmenso saber. Los conocimientos no eran un regalo desinteresado sino una condena perpetua. La nube era el antiguo guardián de un pozo al final de la existencia. Este lugar era llamado el Abismo. Y en el fondo de este yacian dormidos los dioses locos. Deideades antiguas que se enfermaron de poder. Estos se mantenían sedados en base a malos pensamientos, sentimientos negativos y miseria carcomiente y Abadon era el indicado para mantenerlos así. Ya que la miseria era necesaria porque si los dioses despertaban consumirian todo lo que existe inundandolo de delirio y tortura eterna. Un destino peor que la muerte. pues eran dioses qué fueron encarcelados por su extremo sadismo y por ser corrompidos por su omnipotencia. Abadon era el único que podía ser el Rey del Abismo y esto fue gracias a que el abismo que se hallaba en su interior era igual o incluso más grande que el que debía custodiar. Así el Rey se sentó en su trono de carne podrida. Se colocó una corona hecha de huesos trizados. Y con mirada triste hizo lo que venía haciendo toda su vida. Torturarse. Torturando a los demás para que su pesar fuera aún mucho peor. Y tratando de no sentir que hacía algo constructivo para el universo, ya que cuando esa mínima sensación de propósito se asomaba, podía sentir como un ojo al fondo del abismo se abría.

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