Terror

El Bueno Del Señor Higgins

person Jorge Rodriguez Santisteban

El Bueno Del Señor Higgins

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"Dan....Dan.....Despierta.....Despierta....."

Se adormecía el joven en aquel rincón del sótano. Tumbado boca arriba, miraba al techo, mientras medio somnoliento se dejaba arrastrar por el extremo agotamiento.

¿Cómo definiríamos al señor Higgins?¿Amigo y vecino cercano con un solo calificativo? Entregado, solidario, humano....son únicamente los epítetos de los que era garante, aquel "encanto" de hombre.

Siempre servicial, no tenía incorporado en su vocabulario el término "No". Todo el tiempo el "Sí", eran su garantía y formaba parte de su propio ser.

Los Stephenson, la familia a la cual pertenecía el joven adolescente Dan, eran sus vecinos y amigos más próximos. De hecho, su relación de complicidad y de buen hacer, había fructificado con los años.

En cierta ocasión, sus padres, los de Dan, tenían que ausentarse todo un fin de semana. Les habían regalado un par de entradas para un balneario, cosa que resultaba frustrante para el joven hijo mayor del matrimonio.

Con una resonante y tensa discusión, Dan, marchó a su habitación sin más dilación todo iracundo, al descubrir que en vez de contratar a una niñera formal para ellos dos, su hermano incluido, habían contado sin su permiso para que el señor Higgins ocupara su lugar. 

Con una sonrisa de oreja a oreja, se llevaba una fina maleta al domicilio de aquellos. Imaginando un fin de semana tranquilo, organizado y sin grandes sobresaltos. Tocó el timbre y le abrieron la puerta.

Arthur Higgins esbozó la mejor de sus sonrisas y mantuvo una ligera conversación con los padres de los pequeños. Siempre cumpllidor, les aduló hasta sentirse aquellos lo suficientemente satisfechos de elegir a la persona idónea para semejante cometido. Explicaron que Dan se encontraba en su dormitorio, con un ligero enojo más propio de su adolescencia que a otra cosa. Mickey, su hermano menor, jugaba en el cajón de arena del jardín trasero.

Por la noche, cenaban los hijos de la pareja con el señor Higgins en la mesa del comedor. Pesaba un silencio entre aquellos. Un tenso mutismo que enrarecía el aire. Sólo hablaban de lo justo y lo necesario, y nada más. El señor Higgins tenía que romper con ese extraño círculo. Al día siguiente, idearía otra cosa para ellos dos.

Amanecía en la casa de los Stephenson, cuando el señor Higgins, ya madrugador de por sí, fue despertando a los pequeños.....Primero al benjamín, Mickey, y acto seguido, a Daniel. Con este último tuvo algún que otro contratiempo para levantarlo de la cama.

- Vamos, Dan, vamos....Ale hop....Un día perdido, es un día desperdiciado......Y hoy hace bueno para salir....

- Me da igual.....- balbuceaba desde la almohada- Quiero dormir un poco más.

- Vamos, "dormilón"......He hecho vuestro desayuno favorito.....

Se incorporaba Dan, sentándose en la cama en su borde, medio adormilado como se encontraba.

- No eres.....precisamente nuestra madre, para decirnos esas cosas....

Algo quebró el ánimo del señor Higgins. Y al poco, le propinó un bofetón al joven insolente. Al poco, se arrepintió de su acto. Le pidió disculpas por ello.

"No se lo que me ha pasado...No es propio de mí.....Suelo ser una persona pacífica y paciente....Verdaderamente, esto no es propio de mí"

Dan, se llevó la mano a la mejilla abofeteada; aquello realmente no se lo esperaba. Y menos de él en persona.

"Será mejor que de esto, no hablemos con tus padres.....¿Vale?"

Para mejorar la situación, y tornarla más liviana, ideó Arthur que los tres se pusieran a confeccionar una tarta de fresa.

Fue un incidente, el que removió el ánimo y el comportamiento del señor Higgins; y todo a raíz que se cortara con el cuchillo unas fresas el joven adolescente.

De espaldas en el fregadero, y sin apenas moverse, Arthur comenzó a mantener una insólita conversación con distintos tonos de voz.

"Johny, mi amor....Deja tranquilo a nuestro hijo.......Él es bueno, no como tú....."

"Perra asquerosa.......Ese cabronazo amariconado......no merece la más mínima piedad.........Lo has criado entre algodones, que se ha creído así mismo como un angelito.....¿O es que te crees que ese bastardo tuyo no me ve....con otros ojos cada vez que alza la vista hacia mí?"

"Johny, sabes que es tu hijo, y de nadie más...."

"Vete tú a saber, zorra asquerosa........Te has acostado con medio barrio....."

Alzó la cabeza, el Golden de la familia, venteando el aire, entonces comenzó a gruñir....Estaba el animal, tumbado en una alfombrilla no lejos de la cocina.¿

- Hermano....- se reunió como asustado Mickey al recién llegado de lavarse las manos.

- ¿Qué ocurre?.....

.....Ha estado hablando así todo el tiempo desde que te fuiste.....

No apartaban la vista del señor Higgins, que pemanecía aún de espaldas en el fregadero. Llenó aquel una jarra de agua por la mitad seguidamente.

"No se tú, pero yo he catado ya a ese bastardito tuyo........A Arthur...."

- ¿Señor Higgins?...- preguntó aterrado el joven - ¿Se encuentra usted bien?.....

- Ralph, cálmate....- ordenaba Mickey al Golden que gruñía aún más fuerte.

Se giró Arthur como si nada.

- ¿Alguien quiere un vaso de agua?....- formuló él.

- Yo sí...- respondió Mickey.

- Toma.....Te lleno un vaso......

- ¿Y tú, Dan?, ¿quieres otro?

- No.....No, gracias.........Se lo agradezco igualmente.....

- Como quieras,....."Bastardito",,,,,

Entonces, estampó en el lateral de la cara del joven, la jarra la cual se hizo añicos. Dan se quedó sordo de un oído, y cayó de espaldas al suelo.

Acuchilló al Golden en repetidas ocasiones cuando este se abalanzó directo a él. Abofeteó a Mickey dejándolo también en el suelo. Y acto seguido, se llevó a Dan al sótano, encerrándolo allí....

 

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