Una Aventura De Halloween
UNA AVENTURA DE HALLOWEEN Era una noche oscura y tormentosa, una de esas en las que el viento pa...
arrow_forward LeerCarlos era un hombre querido en su localidad natal, regentaba hace años una pequeña ferretería de sus padres.
El siempre había querido llegar lejos incluso llegó a ser alcalde de su pueblo durante unos años.
Le entusiasmaba la lectura y los estudios, el siempre había desea ser maestro, así que transcurridos unos años finalizó su carrera y llegó a formarse como maestro en el colegio de su localidad.
Al ser una persona tan apreciada le llegaron a ascender a Director General del colegio donde trabajaba incluso ese mismo año llegó a ser tutor de clase.
Ese año el profesor fue elegido, director general, tutor de clase y profesor de sexto curso de primaria.
Los niños de primaria que acudían a las clases en su mayoría eran rebeldes y no les gustaba estudiar.
En esa época había una media de 25 alumnos por aula, así es que al profesor Carlos se le acababan sus nervios.
Muchos alumnos no entendían las explicaciones del maestro y le pedían que se lo repitiera.
El colegio abría sus puertas a las 7:30 de la mañana y el profesor era puntual a las 8 todos los días.
Un día el profesor acudió a trabajar un poco antes de la hora y cual fue su sorpresa al entrar a clase y ver un grupo de 5 de sus alumnos dentro de clase sentados formando un circulo y como si estuvieran ocultando algo.
Los alumnos estaban haciendo espiritismo a través de una baraja de cartas española con la ayuda de una alumna inglesa que llegó de intercambio a clase.
El profesor se enfureció bastante y dijo: - que sea la última vez que hacéis ese tipo de cosas en mi clase.
Los alumnos sonrieron y esa vez no fueron castigados.
Al día siguiente el profesor no acudió al colegio, quizás tuvo algún encargo que realizar.. pensaron los alumnos.
Dos días después seguía sin acudir a su puesto de trabajo, los alumnos ya empezaron a extrañarse.
Cómo estaban siempre de broma con la alumna de intercambio inglesa le preguntaron que consultara la baraja de cartas y que preguntara a los espíritus donde estaba el profesor.
La alumna inglesa empezó a barajar las cartas y a concentrarse y de repente se detuvo. Ella dijo:
- Oh no, el profesor está ingresado en el hospital por una extraña dolencia en el pecho y va a morir.
Los compañeros de clase se lo tomaron a broma, ellos pensaban que ella lo estaba inventando y que todo era mentira.
Cómo van a decir esas cosas los espíritus y como lo iban a saber..
Al día siguiente al acudir a clase a primera hora, se escuchó la voz de una profesora mayor por los altavoces de megafonía del colegio, se escuchó decir:
- Vuestro profesor y Director del colegio el señor Don Carlos ha caído malo y ha pasado unos días en el hospital, pero por suerte le acaban de entregar el Alta y mañana mismo ya volverá a trabajar.
Todos los alumnos gritaron, unos de alegría, otros de tristeza.
Hablaron con la chica de intercambio y le reprocharon que no había acertado que no había dicho la verdad. Aunque otros alumnos pensaron que algo si que acertó pues estaba en el Hospital.
Dos horas después de hablar por megafonía la profesora, se vuelve a escuchar a la misma profesora por los altavoces pero está vez estaba llorando y su voz estaba entrecortada. Ella dijo:
- vuestro profesor querido y Director del colegio el señor Don Carlos acaba de fallecer, mi más sentido pésame a familiares y amigos, el velorio será en su despacho del colegio.
Al parecer cuando le entregaron el parte del Alta médica en el mismo hospital para regresar a casa, cuando estaba vestido y afeitandose en el cuarto de aseo del hospital, cayó fulminado al suelo y fallecido.
(Al parecer por una parada cardiaca)
Los alumnos ahora sí quedaron en blanca, sin palabras, y confusos.
Algunos alumnos se alejaron de la chica de intercambio pues empezaron a cogerle miedo, otros le recriminaron lo que había hecho por practicar con los espíritus.
El cuerpo del profesor fue trasladado a su despacho para realizar su velorio, tal y como se dijo.
Los alumnos se reunieron y decidieron adquirir dos coronas de flores y un centro dedicado para el funeral.
El traslado fue a pie desde el mismo colegio hasta la Iglesia, para ofrecerle la misa. Portando el féretro a hombros entre los alumnos del colegio.
Después de la misa el entierro en el cementerio se realizó en la más íntima intimidad entre familiares y amigos.
El profesor fue enterrado en la tumba del panteón familiar junto a sus padres fallecidos.
Pasados unos años un alumno del profesor había acabado sus estudios y el destino quiso que terminara trabajando como sepulturero (enterrador) en el cementerio del pueblo donde estaba enterrado el profesor.
El trabajo como sepulturero era ameno y tranquilo, abría y cerraba las puertas, mantenía limpio y cuidado el recinto y únicamente tenía mas trabajo cuando había que hacer algún entierro o traslado.
Una temporada se puso a trabajar una subcontrata en el mismo cementerio para realizar la ampliación de nichos, el cementerio se estaba quedando pequeño y el ayuntamiento pidió a una constructora que realizara la construcción de nuevos nichos.
Los trabajadores de la construcción acudían todos los días al cementerio y el trato con el enterrador era lo mínimo y justo pues ambos trabajaban para empresas distintas.
Un día mientras el enterrador estaba barriendo y limpiando el cementerio, empezaron a gritar asustados los obreros. Ellos dijeron al enterrador:
- ¿Es que no has visto eso? Ha habido como una explosión con una llamarada y ha salido la foto de esa tumba despedida.
No te acerques y no lo toques que te quemarás..
Ellos le dijeron al enterrador que de 20 años que llevaban acudiendo a trabajar al cementerio para la ampliación de nichos nunca en la vida les había pasado algo así.
Hay que indicar que los obreros no trabajaban con maquinaria eléctrica ni con luz de ningún tipo, eran albañiles.
El enterrador se acercó a la tumba donde había pasado eso, se quedó parado y mirando por momento y casualmente vio que era la tumba del profesor que falleció (su profesor del colegio cuando era un niño)
El enterrador pensó que tenía que hacerse el animo, recogió la foto del suelo que había caído con sus manos limpio la tumba de mármol donde había salido disparada la foto que por cierto la tumba parecía como tiznada de negro y volvió a pegar y a colocar la fotografía en su sitio.
La tumba tenía tres fotos, en un lado de la cruz la foto de la madre y del padre del profesor y al otro lado de la cruz la fotografía del profesor. La foto que había salido disparada era precisamente la de la madre del profesor.
Los trabajadores de la obra que vieron todo se quedaron extrañados y confusos y le preguntaron al enterrador:
- ¿No te has quemado al coger la foto del suelo con las manos? ¿No estaba caliente y quemando la tumba?
- ¿Pero como es posible? Nosotros mismos hemos visto el fuego salir de la tumba y salir la foto despedida.
Le volvieron a recriminar al enterrador que en veinte años que llevaban trabajando nunca jamás les había pasado algo parecido.
Desde que murió el profesor hasta que se puso a trabajar como enterrador el alumno habían pasado más de 20 años así es que no existía una explicación lógica para todo lo que había sucedido.
El enterrador finalizó su contrato temporal de trabajo en el cementerio y no volvió a escucharse nada más de lo acontecido.
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