Catholique
Catholique «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como...
arrow_forward LeerCapítulo — Mi paso por psiquiatría
Hubo un momento en mi vida en el que comprendí que ya no podía seguir adelante como si no pasara nada. Por fuera intentaba aparentar que todo estaba bien, pero por dentro llevaba una lucha que cada día se hacía más difícil.
Llegar a psiquiatría no fue fácil para mí. Reconocer que necesitaba ayuda significaba aceptar que había cosas que se me estaban escapando de las manos. Tenía miedo, dudas y muchas preguntas. No sabía exactamente qué iba a encontrarme allí ni si alguien sería capaz de entender realmente lo que me estaba pasando.
Pero aquel momento terminó formando parte de mi historia.
Entre consultas, conversaciones, días buenos y días muy difíciles, fui aprendiendo a mirar lo que me ocurría de otra manera. También descubrí que pedir ayuda no significaba ser débil. Al contrario: a veces hace falta mucha fuerza para decir «no puedo sola».
Mi paso por psiquiatría estuvo lleno de momentos que me marcaron. Algunos fueron dolorosos y otros me ayudaron a comprenderme un poco más. No fue un camino perfecto, pero fue un camino que tuve que recorrer.
Y aunque todavía quedaban momentos difíciles por delante, algo había cambiado: ya no estaba intentando sobrevivir a todo aquello sin entender qué me estaba pasando.
Empezaba, poco a poco, a buscar una forma de volver a encontrarme conmigo misma.
Capítulo — Mi paso por psiquiatría.
Llegué a psiquiatría después de un momento muy difícil de mi vida. Había llegado a un punto en el que el dolor que llevaba dentro era demasiado grande y terminé tomando pastillas.
Después de aquello, mi vida cambió. Llegué a psiquiatría con muchos sentimientos dentro de mí: miedo, tristeza, vergüenza, confusión… y también con muchas preguntas.
No sabía qué iba a pasar conmigo ni cómo iba a ser mi vida a partir de ese momento. Lo único que sabía era que necesitaba ayuda.
Aquel fue el comienzo de una etapa que nunca imaginé que tendría que vivir. Una etapa en la que tuve que enfrentarme a cosas que durante mucho tiempo había intentado guardar dentro de mí.
Mi paso por psiquiatría no fue solamente estar delante de un médico y contar lo que me ocurría. Fue empezar a reconocer mi propio sufrimiento y comprender que necesitaba que alguien me ayudara a salir de aquel lugar tan oscuro.
Y aunque entonces no podía verlo, aquel momento también fue el principio de otra parte de mi historia.
Capítulo — Mi paso por psiquiatría
Después de tomar las pastillas, llamé a mi madre. Recuerdo aquel momento como algo muy difícil. Poco después llegó la ambulancia y me llevaron al hospital.
Todo ocurrió muy rápido y yo estaba completamente desbordada. Tenía miedo y no sabía qué iba a pasar conmigo.
Cuando llegué a psiquiatría, me encontré en un ambiente que para mí era completamente desconocido. Compartir aquel espacio con otras personas que también estaban atravesando problemas de salud mental fue muy duro.
Yo no estaba preparada para aquello. Me sentía fuera de lugar, asustada y vulnerable. Había momentos en los que solo quería que todo terminara y poder volver a casa.
Aquellos días dejaron una huella profunda en mí. Fue una experiencia dolorosa que durante mucho tiempo me costó recordar y contar.
Pero hoy, cuando miro hacia atrás, entiendo que aquel fue uno de los momentos más difíciles de mi vida y, al mismo tiempo, uno de los momentos en los que más necesitaba que alguien estuviera ahí conmigo.
Capítulo — Mi paso por psiquiatría
Aquellos días en psiquiatría fueron especialmente duros para mí. No estaba acostumbrada a aquel ambiente y muchas veces sentía que no podía más.
Tuve algunas discusiones con las enfermeras. En aquellos momentos estaba llena de rabia, miedo y desesperación, y había situaciones que no sabía cómo manejar. Supongo que ellas también intentaban hacer su trabajo, pero para mí todo resultaba demasiado difícil.
Por las noches dormía bajo vigilancia y sabía que había cámaras controlándome. Aquello me hacía sentir todavía más vulnerable. No tenía la sensación de tener intimidad y me costaba mucho descansar.
Durante el día tenía que convivir con otras personas que estaban atravesando momentos muy complicados. Había gritos, discusiones y situaciones que me impresionaban muchísimo. Yo intentaba aguantar, mantenerme tranquila y pasar los días como podía.
A veces me encerraba en mí misma y solo deseaba que llegara el momento de poder salir de allí.
Con el tiempo, llegué a tener más de catorce o quince ingresos en psiquiatría. Cada uno de ellos fue dejando una huella en mí y haciendo que aquella etapa resultara todavía más difícil de sobrellevar.
Fue una experiencia que me marcó. Me hizo sentir miedo, impotencia y mucha tristeza. Pero también me enseñó algo que entonces no podía comprender: incluso cuando una persona siente que ha llegado al límite, puede seguir adelante.
Yo seguí adelante.
Continuará....
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