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Sangre Sucia

person Ray Lopez Chavez

Sangre Sucia

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Sangre sucia

El viento soplaba intenso aquella noche, dentro de toda esa oscuridad se oyó la noticia de la muerte de un ser vil y sin perjuicios, como pocas veces había ocurrido algo similar, hubo muchas opiniones al respecto, algunas satisfechas, otras con indiferencia, así como pocas con algo de lastima. Es normal en una sociedad donde muchas veces los que dicen ser ángeles, terminan siendo peores que el mismo diablo.

Empecemos hablando de él; Manuel Cachay “El Manuelito” desde pequeño tuvo una infancia difícil como muchas, su padre “don Felipe” hombre recio, de mano dura, nunca dejó de escatimar en darle una buena tunda si no obedecía, la madre “doña Eduviges” una gran mujer, hermosa cual Afrodita, piel blanca como la misma nieve, ojos verdes pacay, cabello largo y sedoso, mezclados con ese cuerpo escultural hacían de ella una joya sin precedente. ¡Claro! Cabe también resaltar que pertenecían al vulgo común de la gente, de aquellos seres destinados a la miseria desde el mismo nacimiento. La madre sabía que el padre aparte de golpearla le era infiel con muchas mujeres, al comienzo “Como suele suceder” Estaba esperanzada en un cambio que jamás ocurrió, aceptaba las imposiciones del esposo y vivía resignada a vivir con él, hasta que la muerte los separe. Era de vaticinar la personalidad futura del niño, retraído, agresivo, difícil de entendimiento, pero sin embargo con una fuerza descomunal y una serenidad inquebrantable, alto, moreno, esbelto, cabello marchitado hasta por el ultimo rayo de sol y unos ojos que te transportaban a un lugar inevitable, pero horroroso. En una ocasión, cuando paseaba con su madre, este vio a una prostituta cerca del malecón. ¿Ves eso Manuelito? Esa mujer es una sangre sucia, alguien que no merece vivir, pues no se respeta a sí misma. Así el niño aprendió una frase que manifestó hasta su muerte.  

Ella “Lizbeth Ríos” Una flor como pocas, nacida en un huracán, de personalidad tierna, hacendosa, carismática, inteligente, justiciera, buscaba siempre el vivir en una sociedad justa, de condición medía, su madre “doña Clara” siempre le inculcó buenos sentimientos hacía su prójimo, sin embargo, también le mencionó que existía elementos en la sociedad que no deberían existir, pues representan un excedente para ella misma. Su esposo las abandonó en cuanto pudo, entonces sobrevivían moderadamente con un puesto de emolientes, donde ambas se turnaban para trabajar y hacer los quehaceres del hogar. Lizbeth terminó sus estudios de forma destacada para posteriormente estudiar psicología siendo una de las mejores, se especializó en psiquiatría forense llegando a alcanzar un gran renombre y fama. Sin saber estas dos vidas totalmente variopintas se cruzarían por caprichos del destino.

Una mañana del mes de marzo, el país se estremeció con un hecho insólito, el cuerpo de una mujer de unos treinta años apareció cerca del basural de la avenida los Arces, había sido estrangulada, se presumía por las evaluaciones que fue un varón de fuerza descomunal, otro detalle fue la extirpación de los ojos de una manera casi perfecta. Nadie podía explicar los motivos de aquel hecho, pasando dos días después sucedió lo mismo, esta vez en la habitación de un hostal, una bella mujer de veinticinco años, rubia y de hermosa figura, también estrangulada y con la extirpación de los dos ojos, el mismo modus operantis. El capitán Gustavo Puma estaba a cargo de las investigaciones, no sabía por dónde empezar, solo unas vagas descripciones del sujeto que acompañó a la señorita “Alto, moreno, esbelto y de ojos extraviados”. Era una ciudad de un clima caluroso, el ochenta por ciento de la población varonil tenía esas características. Entonces al día siguiente volvió a darse noticias del caso, esta vez una pareja de esposos jóvenes, en una casa de la calle Gambarini, la mujer estrangulada y sin ojos y el varón apuñalando por la espalda varias veces.

 

Ella toda fría y desconfiada solamente lo siguió.

 

(Caminando por la comisaria)

 

 

Ella mirándolo molesta por la forma de expresarse, solo tiende a añadir lo siguiente:

 

 

Al poco rato ingresa una señorita muy nerviosa.

 

(En la oficina del capitán)

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegaron dos patrulleros al puente la Alameda, bajando el oficial Lino, sintió un soberano frío, el aire gélido penetraba hasta  a los huesos, se puso a esperar la llegada del hombre de la descripción, mientras le permitía a su mente un pequeño desvarió, “Lizbeth Ríos” su nueva musa inspiradora, desde que llegó quedó prendido de ella, embelesado por su belleza natural y ese carácter indomable, sin duda alguna tenía en su mente aquellos ojos color chocolate.

 

 

Ya en la comisaria empezó el interrogatorio, trataron de una y otra manera hacerlo confesar su crimen, usaron el diálogo, la amenaza, llevarlo al calabozo por varios días  y nada, era muy hermético e inquebrantable, sus ojos parecían perderse en el tiempo, no decía una sola palabra, como si no entendiera lo que se le habla, el capitán Puma en parte estaba entusiasmado ¡Habían atrapado al presunto asesino! Sin embargo faltabas pruebas en su contra, la cosa sería más fácil si confesara, entonces la doctora entró en acción.

 

(Seguía ese silencio sepulcral)

El mutismo corroía la habitación y los ojos de Manuelito carcomían  toda la seguridad demostrada por la doctora, era verdaderamente un asesino, su imagen lo delataba su comportamiento era típico de esos sujetos, no cabía duda, pero necesitaba oír su confesión a como dé lugar, o al menos  un indicio de  prueba, sin duda el caso más complicado para la gran doctora Lizbeth Ríos.

Los ojos de Manuel comenzaron a agrandarse como si fuera un tema interesante para él.

 

(Entra el oficial Lino)
 

 

 

Las cosas estaban poniéndose complicadas para la doctora y el capitán Puma.

(Se acerca el oficial Lino)

 

(En la cafetería)

Lino le sujeto las manos tratando de darle tranquilidad.

 

 

(Al día  siguiente)

 

(Abre los ojos de par en par)

El caso estaba resuelto, lo había logrado, como siempre, logró que confesara todo, este loco estaba frito, sin embargo ni con todos los años de su vida podría pagar lo que hizo a esa gente inocente, podrían decir que no sabía lo  que hacía  y saldría  otra vez, la justicia siempre es ciega, él mismo era un elemento de la sociedad que no debía existir, tenía que ser aniquilado, solo así descansarían en paz.

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Semblanza:

Su nombre es Ray James López Chávez  de nacionalidad peruana, es profesor del área de comunicación, bachiller en educación secundaria, primer puesto en  IV concurso Internacional de Poeta sin Futuro 2022, ha publicado su poemario “En tu nombre” 2022, también es director regional de Arequipa de IFLAC WORLD.

https://www.instagram.com/rjlopezchavez/?theme=dark

 

 

 

 

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