Edgardo (FrankDeOz) Torres Leyva

Microrrelato

La Muerte, El Último Rincon Del Alma

person Edgardo (Frankdeoz) Torres Leyva

La Muerte, El Último Rincon Del Alma

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"El Suplicio eterno y profundo, de quién quiere renunciar a la vida"


 PARTE 1
SIN GANAS DE VIVIR

La penumbra no solicitó permiso; simplemente se colo por las rendijas de la puerta, cubriendo mi cielo en  un manto de sombras. Con ella llegaron las de siempre, la tristeza y la soledad, agazapadas en mi rincón de paz, como dueñas completas de mi último aliento.
Mi cuerpo yace inerte; secuestrado por un sueño del cual no quiero despertar, mi alma lucha en una batalla final. En rebeldía pura, he decidido coger la esperanza en adopción.
No porque tenga fé de sobra, si no por que necesito su fortaleza para no perderme en este mar de almas perdidas que vagan sin nombre en el vacío.
Mi replica ante lo inevitable no es la sumisión, si no una afligida resistencia. He caminado este camino durante largo tiempo; un camino que se sintió fugaz a pesar de la ausencia de amor y alegría.
Durante años, la falta de afecto fue una carga que acepté con frialdad, pero ahora, frente al precipicio, solo ansió un último consuelo, una tregua antes de decir adiós a este mundo donde nunca aprendí a amar.
He observado el rostro de la muerte.
No fue una mirada fugaz, su imagen se ha quedado impregnada en mi mente, fría y tenaz. Y ahora que el final ha demandado su lugar, me encuentro en una ironía cruel.
Solo ahora, cuando hablar solo me es permitido en el mundo de los sueños, alcanzo a entender la belleza de estar vivo.
Contemplo desde la lejanía a los que aún respiran, mientras mi esencia se extravía en senderos tenebrosos y lúgubres.
Lo qué pensé que sería el descanso final, terminó por ser una transición amarga.
"En estos caminos sin final, he descubierto la realidad más dolorosa; mi fin no fue un término, si no él inicio de una nueva etapa de sufrimiento".

 

PARTE 2
"El Camino de las almas olvidadas"

El horizonte no es oscuro, si no de un gris cenizo que suele alimentarse de la luz que alguna vez tuvimos. Al atravesar el umbral, el aire se pone denso, cargado con los susurros de miles de voces, qué como yo, intentaron secuestrar la esperanza demasiado tarde.
Aquí, el tiempo se detiene, se estanca como el agua de un pantano 
Andar por este llano es reconocer que la distancia es una quimera. Cada paso se siente como kilómetros de lucha sobre un suelo que se desmorona bajo los pies, compuesto de recuerdos amargos y ocasiones perdidas.
Una bruma gélida que no solo opaca la  vista, si no que se enrolla en tu espíritu, recordando cada momento en que pudiste amar y elegiste el silencio.
La muerte, no es una crápula, si no un espejo.
En su mirada fija, que ahora llevo grabada como un sello ardiente en la mente, ví el reflejo de todo aquello que en vida dejé de ser.
Lo más cruel de este reciente estado es la lucidez. Ahora que mis manos no pueden tocar y mis labios solo tienen movimientos en los sueños de los vivos, la vida brilla con una intensidad intolerable. Veo la belleza en el toque de una mano, en el color de un crepúsculo a orillas del mar que antes ignoraba, y ahora es mi mayor tormento.
" La envidia es el único fuego que arde en este páramo. Volteó a mirar atrás y veo el mundo de los vivos como un festín al que asistí con los ojos vendados".
No hay reposo en este final. El camino es eterno porque el alma busca un alivio que no puede hallar en esta soledad absoluta.
La lucha desesperada que mencioné antes no ha finalizado, se ha transformado en una procesión eterna por senderos lúgubres donde el "fin" fue solo la puerta de bienvenida a una introspección lacerante, un ciclo donde el dolor es el único aviso de que alguna vez existí.

 

PARTE 3
"Una visita del más allá"

La habitación está inmersa en un silencio fúnebre, apenas suspendido por tu respiración pausada. Me asomo a la orilla de tu lecho, no como una materia corporal, si no como una exhalación gélida que hace que te agites bajo las sábanas.
He cruzado el umbral de las sombras solo para mirar este instante en tu mente.
Te encuentras en ese aspecto frágil entre la vigilia y el descanso, y es ahí donde  mis palabras, que ya no tienen cuerdas vocales, resuenan con la fuerza de un trueno en tu profundo sueño.
- Mirame -susurro en el lienzo de tu sueño.
No me mires con tus ojos físicos, si no con el espanto de quien ve y reconoce que se acerca lo inevitable.
Te miro mover angustiosa mente la cabeza , prisionero en una parálisis que yo conozco muy bien. Mis dedos ahora hechos de humo y cenizas, intentan tocar tus mejillas, Pero solo consigo dejar un rastro oscuro 
- He visto su rostro - continúo y mi voz se quiebra como el cristal -. La muerte no es un simple olvido, es una memoria eterna de lo que llegamos a hacer. Vine a decirte que la vida tiene una luz que me ciega ahora que estoy en la oscuridad.
¡Que hermosa es la luz que evades cada mañana!. Envidio cada uno de tus suspiros, tus latidos, porque cada uno es una oportunidad de sentir el amor que yo deje pasar por orgullo o por miedo.
Me acerco a ti, y aunque mis ojos ahora son dos sombras, puedes sentir la angustia de mi mirada.
" Busque un último consuelo antes de partir, pero el amor no se improvisa en un lecho de muerte, el amor se cultiva".
" Dónde yo ando errante, los caminos no tienen final y el paisaje es un eco de está, mi propia soledad. No dejes que tú final sea, como el mío, el comienzo de un nuevo sufrimiento".
El amanecer comienza a filtrar su luz por la ventana y siento como mi presencia se desvanece. El reino de las sombras me reclama con una sacudida violenta.
- Despierta.....- es lo último que logro decir mientras tú figura se vuelve borrosa-.
Despierta y ama, porque el tiempo es un camino fugaz que se recorre sin aviso.
Te dejas llevar por un espasmo final antes de abrir los ojos hacia la vida, con el corazón agitado y el frío de mi advertencia aún impregnada en tu piel .

 

Parte 4

DESPERTAR DE UN SUEÑO

 

Te despiertas en shock, con el corazón golpeando las costillas, como un animal enjaulado. El aire de tu habitación, se siente gélido, impregnado de una humedad fúnebre que no pertenece a este mundo.

Te sientas al filo de tu cama, buscando desesperadamente encender la lámpara, necesitando que la luz disipe los harapos de esa voz que aún retumba en tus oidos. No fue una ordinaria pesadilla.

Sientes la densidad de una presencia que se acaba de desvanecer, dejando solo huellas de ceniza espiritual. Miras las palmas de tus manos, sintiendo el caudal de tu sangre, el calor de tu piel, y por mucho tiempo vuelves a sentir el dolor real de la vida.

La frase : " tomo a la esperanza en adopción" está como eco en tu mente, como una advertencia.

Entiendes que el frío que sintio tu piel no era el clima, sino la soledad completa de quien tuvo la osadía de cruzar el umbral sin haber amado.

Mientras que al otro lado del velo, el alma que te habló en sueños se retuerce hacia su lugubre destino.

No hay reposo para quien descubre la importancia de la existencia solo cuando se vuelve en un observador envidioso.

" El final no es el olvido, sino el inicio a la condena de recordar eternamente".

El alma deambula por caminos que no tienen brújula ni dirección, mucho menos un mapa, dónde el cielo es una bóveda de remordimiento y el suelo, un espejo de sus mismas carencias. Su " nuevo comienzo" es una procesión eterna, una visión forzada donde cada paso es un recuerdo de que la eternidad es un lugar gélido cuando no se enciende el fuego en el pecho, ni siquiera una pequeña chispa de amor.

Te levantas y te diriges hacia la ventana. El sol comienza a pintar el horizonte, ese mismo cielo que pasa ,y que para otros se cubrió de sombras para siempre, hoy luce azul y hermoso para ti. Respiras hondo, saboreas el oxígeno como si fuera un lujo que nadie más puede tener. El mensaje ha sido entregado al remitente correcto." El final es solo el comienzo de un sufrimiento sino aprendes a caminar por los senderos del amor, mientras los pies aún tocan la tierra.

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