Silencio En La Mesa
Quiere una sopa de marisco. En casa nadie sabemos cómo hacerla así que, mientras mi...
arrow_forward LeerEra una tarde como cualquiera y Marcos cuidaba a su hermana Gina en casa, mientras veía la televisión en el sofá.
Gina jugaba en el patio trasero con una pelota, momentos después, Marcos sigue viendo televisión, mientras el silencio se apoderaba de la casa; las risas de Gina ya no se escuchaban, ni el crujir de sus pasos al corretear tras la pelota. Marcos nota la ausencia de Gina y mientras sale al patio llamando a su hermana, un escalofrío recorre su cuerpo.
Mientras la llama y la busca en en el patio, nota algo extraño en la tierra, que termina en unos arbustos , unas pequeñas huellas que le helaron la sangre y un rastro de que alguien fue arrastrado.
Y de pronto, ahí entre las sombras, entre los arbustos vio movimiento , algo se movía en la oscuridad. Gina era arrastrada por unas criaturas pequeñas, retorcidas y de una apariencia grotesca. Tenían piel grisácea, ojos brillantes y unos dedos largos y huesudos que arrastraban a Gina hacia una grieta en el suelo que antes no estaba ahí
Marcos se lanzó sobre ellos sin pensarlo tomando a Gina de los brazos, tirando con todas sus fuerzas, mientras las criaturas rasguñaban su piel y la de Gina. Marcos con sus últimas fuerzas logra liberar a Gina de las garras de los duendes, mientras ellos chillan y gruñen con rabia, pero sin salir de la grieta , como si algo los detuviera.
Esa noche, Marcos se levanta y se acerca a la ventana, viendo el patio donde hace apenas unas horas había aparecido una grieta, ahora solo había tierra, como si nunca hubiera existido. Pero en la oscuridad entre los arbustos , ve 2 puntos brillantes: un par de ojos que lo observaban. Y escucho una risa muy débil que parecían provenir de muy profundo de la tierra.
Los duendes estaban esperando y Marcos sabía que volverían.
Patrocina a este escritor