Creo que no hay nada peor que un grupo de adolescentes.
Son tan iguales a mí ,pero tan distintos a la vez. Como si fuéramos agua y alcohol. Ambos somos iguales, pero, con utilidades distintas y peligros.
Nunca sabes cómo piensan, más de uno mismo.
Seguramente no mucho. Igual, quién puede opinar, yo soy igual.
Mi forma de pensar no es coherente. Nunca sé cómo hablar, pero ellos sí saben cómo hablar. Ellos pueden mirar y juzgar.
Pueden opinar.
Ninguno los escucha, ellos son santos.
¿No?
Quién sabe. Pero, odio los grupos de adolescentes.
Son estúpidos.
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