El sol brillaba, la tarde yacía con tranquilidad. Mi caminar era apurado y desconfiado. al entrar al salón busqué mi asiento. Con normalidad miré a mis amigos y con una sonrisa sin revuelo los saludé.

 

Pero me sentía incompleta.

 

 Miraba hacia dónde se sentaba aquel hombre que me tenía nerviosa en mis días de tranquilidad. Me formaba sonrisas sin saberlo. Quien sin saberlo, yo pensaba en mis momentos de nervios. 

Cuando alzó la vista, lo veo entrar al salón. Su mirada es ,perdida buscando su asiento. 

Yo anoto lo visto en clase ignorando aquel hombre. Con el paso de las horas mi mirada se desviaba a él, él sin siquiera enterarse seguía en su mundo.

 

Yo me comía mis mariposas y las ignoraba. El sin saber las miraba sin entenderlas bien.

 

En las salidas yo ignorando, lo vi de reojo. El me miraba, ambos nos miramos como si fuese la primera vez que lo hacíamos. Como si una conexión nos llamase, ambos desviamos la mirada a lados contrarios ,porque, es algo estúpido.